Los derechos son normas que fundamentalmente se deben hacer cumplir para garantizar el bienestar psicológico, emocional y jurídico de cualquier persona en cualquier sociedad o nación. En el caso de los niños más concretamente los derechos de los niños y niñas deben sertomados con mucha más atención, pues al no tener capacidad para poder hacer cumplir los derechos mismos, son los padres o el Estado quienes tienen que abogar por que se cumplan estos derechos. Siendo los niños una de las partes más vulnerables de nuestra sociedad es trabajo de todos garantizar los derechos de los niños y el respeto a los mismos en todos los espacios de la sociedad; tanto en la calle, en la familia, como el respeto de los derechos de los niños en la escuela…
Cuando el 20 de noviembre de 1959 en el momento en que la ONU (Organización de las Naciones Unidas) promulgó la Declaración Universal de los Derechos de los niños, se constituyó una proclama que insta a cada país y a cada ciudadano hacer cumplir los derechos de los niños y niñas y adolescentes.

Derecho a la vida
Derecho a la alimentación
Derecho a la educación
Derecho al agua

Derecho a la salud
Derecho a la identidad
Derecho a la libertad de expresión
Derecho a la protección

Derecho a la recreación y esparcimiento
Derecho a tener una familia

La infancia es la etapa de la vida que va desde el nacimiento hasta la juventud. Ahora bien, dentro de esta fase también hay diferentes momentos que marcan los ritmos del desarrollo del niño o niña, tanto en lo físico como en lo psicológico.
Es por eso que es posible distinguir entre diferentes etapas de la infancia. Esta es una clasificación que tanto los psicólogos como los profesionales de la salud en general tienen mucho en cuenta para entender cómo piensan, sienten y actúan los seres humanos cuando pasan por sus primeros años de vida.

1. Período intrauterino

2. Período neonata

3. Período postneonatal o lactante

4. Período de la primera infancia

5. Período preescolar

6. Período escolar

 

Es muy recomendable que los niños realicen actividad física de forma habitual, que esta forme parte de su estilo de vida y que disminuyan el sedentarismo.
Un estilo de vida físicamente activo en la infancia es una buena forma de prevención de ciertas enfermedades crónicas muy frecuentes en la edad adulta, como la obesidad, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, los problemas músculo-esqueléticos y los problemas de salud mental. Por otro lado, también se sabe que el sedentarismo es un factor de riesgo para estas mismas enfermedades, así que la actividad física regular y la disminución del sedentarismo son un pilar importante para la salud en la infancia.
Los hábitos saludables que se inician durante la infancia son más fáciles de mantener en la edad adulta.
Para que la actividad física sea saludable, es importante que sea regular, es decir, que forme parte de la actividad diaria. La actividad física realizada de forma esporádica no alcanza los beneficios en salud que se obtienen con una actividad física regular, pero de una forma u otra, cualquier tipo y cantidad de actividad física ayuda a combatir el sedentarismo.

¿Qué tipo de ejercicio es recomendable para un niño, en función de su edad?

Se dan aquí algunas ideas prácticas, ¡incluso para lactantes!
Lactantes: Juegos en el suelo o en el agua. Movimientos de brazos y piernas, buscar y coger objetos, girar la cabeza, tirar, empujar y jugar con otras personas, patear, gatear, ponerse de pie, arrastrarse y andar.
Preescolares (hasta 5 años): Andar, ir en bicicleta, columpiarse, correr, juegos, saltar y actividades en el agua.
Escolares y adolescentes: Actividad física moderada-intensa al menos una hora al día y todos los días de la semana, intercalando ejercicios vigorosos para el fortalecimiento muscular y óseo tres veces a la semana. Una cantidad o intensidad menor también puede ser saludable, porque disminuye el sedentarismo.
A cualquier edad es necesario minimizar el sedentarismo. El riesgo de que la inactividad infantil cause problemas de salud en la edad adulta es muy alto.

Este tipo de actividades tienen que iniciarse en la niñez, si queremos que se mantengan en la edad adulta.
Algunas sugerencias:
Disminuir el tiempo en sillas de transporte, ir caminando al colegio.
Reducir el tiempo frente al televisor, ordenadores y videojuegos.
Incorporar a los niños en tareas domésticas que precisen actividad física.
Para todos estos cambios es fundamental la implicación familiar y el cambio de hábitos también en los padres, que deben dar ejemplo con un estilo de vida activo.

 

• El ambiente frío y la contaminación juegan un rol importante en la aparición de enfermedades respiratorias durante el invierno. El resfrío común, influenza, bronquitis, faringitis, hasta neumonías y neumonitis, son las enfermedades que año a año afectan a los chilenos durante esta época.

• Los adultos mayores y los niños pequeños son los más perjudicados, donde el virus sincicial es el más común entre los menores, de hecho, las infecciones respiratorias agudas en ellos son las causas más frecuentes de consultas médicas.
1.-Vacunarse. Los adultos mayores de 65 años deben sí o sí vacunarse contra la influenza, ya que tienen mayor probabilidad de contraer este virus. Para la neumonía, la vacuna se coloca a personas de 60 años o más. Ambas son gratuitas en los consultorios y ayudan a prevenir complicaciones secundarias asociadas. En el caso de los niños, deben mantener sus vacunas al día, especialmente si han sido prematuros, y se recomienda la vacunación para el virus influenza desde los 6 a los 23 meses.
2.-Lavarse las manos varias veces al día, especialmente después de entrar en contacto con secreciones (luego de limpiarse la nariz).

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3.-Cubrirse la boca y la nariz con el antebrazo al estornudar.
4.-Evitar espacios públicos con aglomeraciones, como centros comerciales y supermercados. Por lo mismo, acudir a los centros hospitalarios solo si es necesario.
5.-Evitar el contacto con personas enfermas.
6.-Ventilar diariamente los espacios (casa y oficina) es clave en la prevención.
7.-Mantener los espacios sin humedad. No seque ropa al interior de la casa.
8.-Evitar los cambios drásticos de temperatura.
9.-Utilizar ropa adecuada para protegerse del frío, como bufandas, gorros, parkas y guantes.
10.-Cubrir la boca y la nariz de los niños al salir cuando se enfrentan a cambios bruscos de temperatura